LA VISIÓN DE NUESTRA FUNDACIÓN HOY EN DÍA: PERTENECER A LA IGLESIA DENTRO DE LA FAMILIA MAZENODIANA

Un asociado laico casado y comprometido, respondió a mi última reflexión “La Oblación de nuestra Gente Laica”,  señalando que todos los miembros de la Familia Mazenodiana, sin importar el nivel de apego que tengan a San Eugenio, tienen como esencia ser miembros de la Iglesia a través del bautismo.

Señala que la realidad de “ser Iglesia” en la familia Mazenodiana es la razón de su existencia. Ciertamente su comentario es primordial, pues es solo una de las muchas formas de expresar nuestro bautismo, ya sea como laicos, como religiosos o como sacerdotes.  De perder ese enfoque, nos convertimos en solo un insulso grupo de bienhechores. Al pertenecer a Jesucristo a través de nuestro bautismo, somos llamados a ser uno con todos los aspectos de Su vida.

Jesucristo…  nos invita a seguirle y a tomar parte en su misión por la palabra y por la acción

CC&RR, Constitución 1

Lo que nos da identidad como Familia Mazenodiana es que:

Su primer servicio en la Iglesia es el de anunciar a Cristo y su Reino a los más abandonados.

CC&RR, Constitución 5

El documento Vaticano sobre la “Vocación y la Misión de los Fieles Laicos en la Iglesia y en el Mundo” nos explica este pensamiento:

La Iglesia se constituye en una comunidad de fe a través de la evangelización: en forma más precisa, en una comunidad que expresa la fe en total adhesión a la Palabra de Dios, que es celebrada en los Sacramentos, y vivida en la caridad, principio de la existencia moral cristiana. De hecho, las “buenas nuevas” se dirigen a llevar a la persona a una conversión de corazón y de vida, y a aferrarse a Jesucristo como Señor y Salvador; a mover a la persona a recibir el Bautismo y la Eucaristía, y a fortalecerla en la perspectiva y la comprensión de la nueva vida, de acuerdo al Espíritu.  Sin duda el mandamiento de Jesús: “Vayan y prediquen el Evangelio” conserva siempre su valor  vital y su siempre apremiante obligación. Sin embargo, la situación actual no solo del mundo, sino también de muchas partes de la Iglesia, exige que la palabra de Cristo tenga una obediencia más presta y generosa. Todo discípulo es llamado personalmente por su nombre; ningún discípulo puede rehusarse a responder: “¡ay de mí si no anunciara el evangelio!“ (1 Cor 9:16).    (Christifideles laici n. 33)

Nuestro asociado laico escribe:

En mi opinión, lo que distingue al laico Oblato de María Inmaculada, es la motivación interna, la  “compulsión” a cooperar, a unirse a la invitación de San Eugenio a Tempier y sus compañeros, para poder extender la Palabra. Significa comunicar a Cristo Salvador y las Buenas Nuevas, en forma tan comprensible como sea posible, ideando nuevas formas de predicar en Provenzal. El OMI laico siente la necesidad de hacerlo incluso sin la presencia de los religiosos OMI. El apostolado individual  no  es suficiente para él o para ella, para cooperar con los OMI, pero sienten la necesidad de buscar y sugerir nuevos enfoques. En otras palabras, el asociado laico “tiene” el carisma, no sólo como receptor, sino también como un recurso vivo de éste”.     (Enzo Teodori)

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